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FAQ - Favagrossa - Itàlia

Tras más de cincuenta años de experiencia en el sector, los materiales de los cepillos FAVAGROSSA han demostrado ser extremadamente fiables y versátiles. No obstante, es preciso realizar un buen mantenimiento de los mismos y utilizar productos químicos de calidad para obtener resultados de lavado excelentes y de larga duración. Corresponderá al propietario evaluar el estado de los cepillos (suciedad, desgaste, rotura) y garantizar su fiabilidad a largo plazo. En cualquier caso, los cepillos sufren con el tiempo un desgaste natural debido a los agentes atmosféricos y a los productos químicos utilizados. Por tanto, independientemente del número de lavados efectuados, recomendamos sustituirlos al menos cada dos años.

Cada instalación requiere un tipo de cerdas específico, homologado y probado por el fabricante de autolavado con el fin de garantizar los mejores resultados y un correcto funcionamiento. Los cepillos se diseñan y se colocan teniendo en cuenta las distintas características técnicas y funcionales (diámetro, forma, densidad, material, etc.) de la propia máquina. En consecuencia, conviene mantener la orientación original de los cepillos y confiar siempre en el parecer del personal especializado. Gracias a nuestra dilatada experiencia en el sector, en FAVAGROSSA somos capaces de ofrecer una amplia gama de cerdas para cualquier tipo de instalación.

Ambientales: al instalar la máquina en el exterior, los cepillos están expuestos a los agentes atmosféricos. En las regiones de mucho sol, principal enemigo de los materiales plásticos, se produce una considerable degradación molecular de las cerdas. A menudo, en las instalaciones que permanecen mucho tiempo al sol encontramos mechas de cerdas muy rígidas y secas, como si fueran de yeso. Este “desgaste prematuro” se debe a la prolongada inactividad de los cepillos y a su excesiva exposición a los rayos ultravioleta. Desafortunadamente, pese a los aditivos especiales anti rayos UV añadidos durante la fabricación de las cerdas, solo se puede evitar este problema protegiendo los cepillos del sol durante los periodos de inactividad de la instalación.


Mecánicos: la instalación está continuamente vigilada para pasar los cepillos por el vehículo de manera controlada. Determinadas intervenciones realizadas por personal no cualificado pueden provocar durante la fase de lavado una fricción excesiva no prevista al diseñar la instalación. Un mantenimiento inadecuado de la instalación, realizado por personal no cualificado o con repuestos no originales, puede ocasionar daños en los vehículos y en los cepillos.


Químicos: para el autolavado, los productos químicos bien utilizados, como champús, emulsiones y ceras, resultan fundamentales. Los productos tienen que ser de alta calidad y se deben respetar escrupulosamente las dosis recomendadas. El uso de productos químicos de baja calidad o muy agresivos puede ocasionar malos resultados de lavado e incluso dañar la carrocería y los accesorios de los vehículos.
En cualquier caso, no hay que dejar durante mucho tiempo residuos de producto químico en las cerdas y conviene aclarar los cepillos siempre al final de la jornada.

Generalmente, los cepillos muy sucios suelen señalar la ineficacia de los detergentes usados diariamente en la instalación, agua con un alto contenido en calcio o sistemas de reciclaje de aguas defectuosos.

Si durante un lavado se utilizan productos químicos de calidad, los cepillos tienden a autolimpiarse gracias a la fuerza centrífuga del autolavado.
La limpieza de los cepillos con detergentes químicos debe ser ocasional, utilizando siempre productos de calidad y respetando escrupulosamente las dosis recomendadas. El exceso de limpieza o el uso de productos de baja calidad pueden deteriorar irreversiblemente los cepillos, alterar sus características e incluso hacerlos inservibles.

No siempre se puede determinar con exactitud cuándo hay que cambiar un cepillo. Sin embargo, dado que es una pregunta muy frecuente, sugerimos a todos los profesionales del lavado de vehículos que controlen el estado de los extremos de las cerdas (los últimos 10 cm). El desgaste se puede manifestar no solo por el acortamiento de las cerdas sino también por su pérdida de espesor, que a su vez reduce la eficacia de lavado y ocasiona problemas de funcionamiento: ¡se impone entonces cambiar las cerdas!
En cualquier caso, los cepillos sufren con el tiempo un desgaste natural debido a los agentes atmosféricos y a los productos químicos utilizados. Por tanto, independientemente del número de lavados efectuados, recomendamos sustituirlos al menos cada dos años.

A menudo, las partes inferiores del automóvil acumulan más suciedad y más difícil de quitar. Si no se dispone de un túnel de lavado con cepillos laterales específicos, se puede no obstante obtener un lavado eficaz eligiendo adecuadamente el diámetro y la densidad de los cepillos o utilizando cepillos mexclados en la parte inferior de los cepillos verticales. Con estas características y con una correcta silueta de las cerdas, podrá limpiar los laterales inferiores sin dificultad.

DRYTEX, diseñado para eliminar cualquier rastro de gotas en la fase de secado, es la solución ideal para garantizar siempre un coche perfectamente limpio y seco. Este material, que se aplica en la parte final del túnel, permite asegurar un secado impecable y un encerado perfecto de la carrocería gracias a la superficie suave que le permite “echar la cera” como ningún otro cepillo del mercado.

Hasta ahora, el material que garantiza la limpieza más eficaz, pero con la mayor delicadeza para la carrocería, es F-A.C.E. Este nuevo cepillo, producto estrella de la FAVAGROSSA, aúna la extraordinaria eficacia del Carlite con la increíble suavidad de la microfibra. El resultado es un cepillo resistente y delicado, capaz de eliminar hasta la suciedad más incrustada. La superficie suave le permite “echar la cera” como ningún otro cepillo del mercado, garantizando en todo momento una carrocería limpia y reluciente.

Para las instalaciones industriales convienen los cepillos de PELO TRADICIONAL, con una elevada fuerza limpiadora y capaces de llegar hasta las partes más inaccesibles. Para camiones y trenes, recomendamos las cerdas tradicionales de polietileno, polipropileno o nilón, mientras que para el lavado de autobuses (y, en general, de los vehículos con láminas adhesivas y vinilos publicitarios) recomendamos los cepillos FILOK, más delicados y silenciosos.

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